Francisco Urondo, la palabra en acción

Biografía de un poeta y militante

Homo Sapiens Ediciones
Rosario, 2003

A través de un apasionante relato, en esta primera biografía del poeta Francisco Urondo, Pablo Montanaro recorre su vida a partir de una exhaustiva investigación y de numerosas entrevistas a familiares, amigos y compañeros del poeta.

El libro recorre su infancia, sus amores, la bohemia porteña, sus obras literarias, el peronismo, la guerrilla revolucionaria y el violento final en Mendoza.

El libro incluye fotos -la mayoría inéditas hasta el momento-, cartas y recortes periodísticos.

Pablo Montanaro recogió los testimonios de: Rodolfo Alonso, Osvaldo Avena, Cristina Banegas, Osvaldo Bayer, Fernando Birri, Norman Briski, Alfredo Carlino, Nicolás Casullo, Juan Cedrón, Julia Constenla, Roberto Cossa, Oscar del Priore (h), Daniel Divinsky, Alberto Fernández de Rosa, Lilia Ferreyra, Octavio Gettino, Carlos Gorriarena, Hernán Invernizzi, Ernesto Jaureche, Noé Jitrik, , Leónidas Lamborghini, Gregorio Levenson, Hamlet Lima Quintana, Julio Llinás, Francisco Madariaga, José Luis Mangieri, , Pedro Orgambide, Marcelo Pichon Riviere, José Luis Raboy, Eduardo Romano, Marilina Ross, León Rozitchner, Horacio Salas, Oscar Smoje, Alberto Szpunberg, Horacio Verbitsky, David Viñas, Laura Yusem, Vicente Zito Lema, y además de Javier y Angela Urondo (hijos del poeta), de su hermana Beatriz Urondo, de sus nietos Sebastián y Nicolás Koncurat y de su primera esposa Graciela Murúa.

Comentarios

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La palabra transformadora de Urondo

Pablo Montanaro es periodista y poeta, y publicó el año pasado su investigación sobre la vida y la obra de Francisco Urondo. El texto, titulado “Francisco Urondo. La palabra en acción, biografía de un poeta y militante”, resulta una recreación de la vida cultural y política argentina desde mitad de la década de 1960 hasta apenas entrada la dictadura militar, con un protagonista especial: Paco Urondo, un poeta de la generación de Juan Gelman, de quien fue compañero y acaso uno de los innovadores de la poesía argentina que todavía permanecen, debido a su actividad política, como detrás del escenario.
Con Urondo ocurre algo similar que con Rodolfo Walsh, también compañero suyo de militancia, de ideas y de transformación de la escritura. En efecto, la narrativa de Walsh, que tiene la ‘marca’ de no haber terminado nunca una novela, produjo una innovación en la literatura argentina semejante a la de Manuel Puig.
Pero el caso de Urondo es también ejemplar: estuvo entre los fundadores del grupo Poesía Buenos Aires, que cultivó la vanguardia poética junto con Raúl Gustavo Aguirre, Jorge Souza, Rodolfo Alonso y, sobre todo, Edgar Bailey. Su poesía, reunida varias veces en colecciones agotadas -“Al tacto”, 1967; “Del otro lado”, 1967; “Adolecer”, 1968; “Todos los poemas”, 1973 y ediciones posteriores a su muerte-, se construyó en paralelo con su narrativa.
También fue uno de los protagonistas de la renovación del periodismo en el país: formó parte del elenco del diario “La Opinión” -ya había estado con Jacobo Timermann en la revista “Confirmado”- e integró el equipo de colaboradores de “Crisis”, y por último codirigió con Miguel Bonasso el diario “Noticias”.
Montanaro también aborda un tema casi tabú, por lo menos hasta hace unos años: la militancia de Urondo en la organización Montoneros, por la cual el poeta estuvo prácticamente exiliado del canon de la literatura argentina. Tal como le sucedió a Leopoldo Marechal tras la caída del peronismo en 1955. El libro, editado por Homo Sapiens en Santa Fe, reúne un cuerpo amplio de fuentes: familiares, de amigos, de compañeros de militancia, de escritores, de periodistas e inclusive de sus hijos. Es un homenaje a Urondo pero también un homenaje a la época de la Argentina que generó un poeta como él.
Gerardo Burton
Diario Río Negro, 17 de agosto de 2004

En busca de la palabra justa

¿Quién fue Francisco “Paco” Urondo? ¿Solamente un poeta, o un intelectual capaz de forjar su propia compañía de titiriteros? ¿Un bohemio, un charlista de noches inconmensurables? ¿Quién fue “Paco” Urondo? ¿Un mujeriego? ¿Un poeta guerrillero? ¿Qué sabemos de él? Sabíamos poco. ¿Que fue subsecretario de cultura de Santa Fe en tiempos de Frondizi? ¿Conocíamos que entre sus maestros poéticos se cuenta a Juan L. Ortiz? ¿Qué sabemos de “Paco”? Sabíamos poco, casi nada.
Urondo, el autor de algunos de los mejores poemas de los ’60. Urondo el periodista. Urondo el guionista de cine y TV. Urondo el director revolucionario del departamento de Letras de la UBA. “Paco” Urondo, uno de los mentores de la revista Poesía Buenos Aires, del suplemento de Cultura del diario La Opinión, del diario político Noticias. Urondo, el mujeriego más codiciado de los ’70, capaz de enamorarse perdidamente de cuanta mujer le sonriera.
Urondo, el padre de tres hijos: de su primer matrimonio, Javier y Claudia (esta última desaparecida en 1976 y cofundadora con él de las FAR), y Ángela de su último matrimonio, que se salvó milagrosamente en el tiroteo que lo llevó a la muerte en Mendoza. Urondo, el novelista premiado por Los pasos previos. El estratega militar del atentado a José Ignacio Rucci. Urondo, ese poeta-periodista capaz de lograr una de las entrevistas más intensas de la historia del periodismo argentino: La patria fusilada.
Urondo murió el 17 de junio de 1976, cuando, al concurrir a una cita de control de la organización Montoneros, se dio con que había sido delatado. Trató de huir pero lo encerraron. Se resistió, pero al ser herido detuvo su auto y se tomó su pastilla de cianuro. “A mí, con vida no me agarran”, le había confesado a su hermana unas semanas antes. La organización lo había enviado a Mendoza con la misión de re-organizar la columna militar de Montoneros.
Francisco Urondo fue el poeta-militante capaz de escribir: “Estoy con pocos amigos y los que hay / suelen estar lejos y me ha quedado / un regusto que tengo al alcance de la mano / como una arma de fuego (…) Prematuramente, con un pie / en cada labio de esta grieta se abre / a los pies mi gloria: saludo a todos, me tapo / la nariz y me dejo tragar por el abismo”.
¿Sólo eso? No. Urondo fue más allá: “Milito porque busco la palabra justa”. Urondo, el poeta, el guerrillero, el bohemio, el mujeriego, el amante de la buena mesa y los buenos vinos. Urondo, uno de los pocos intelectuales aptos para llevar adelante una intensa vida periodística y al mismo tiempo diseñar, organizar y ejecutar acciones militares.
Todo esto y muchas cosas más pueden leerse en esta excelente biografía escrita por Pablo Montanaro. Un libro que no sólo viene a contarnos cómo fue la vida de este escritor sino que también reconstruye con notable precisión la intensa y heroica locura que envolvía a los hombres y mujeres de aquella época. Una época sin la cual no podríamos comprender qué significaba para Urondo (y toda su generación) escribir “buscando la palabra justa”.

Carlos Gazzera
La Voz del Interior, Córdoba, 25 de septiembre de 2003

Una esperada biografía de Paco Urondo

A comienzos de agosto se presentó en Mendoza el libro “Francisco Urondo: la palabra en acción. Biografía de un poeta y militante”, de Pablo Montanaro.
Julio Rudman hizo la presentación en nuestra ciudad y estuvo acompañado por el autor de esta primera y completa biografía del poeta y militante montonero que murió combatiendo en junio de 1976 en Dorrego, Guaymallén.
El joven periodista y escritor argentino autor del libro ha realizado un pormenorizado y minucioso recorrido por la vida, por las letras y por la poesía de este poeta cuya obra está todavía semioculta en la cultura argentina. El estilo elegido fue el testimonio y la particularidad del mismo son los relatos descarnados de los que fueran los amigos, familiares y compañeros de camino y de infortunios de Paco Urondo.
Entre el medio centenar de entrevistados figuran conocidos y reconocidos personajes del quehacer cultural, tales como Pedro Orgambide, Osvaldo Bayer, Horacio Verbitsky, Norman Briski, el Tata Cedrón, Marilina Ross, León Rozitchner, David Viñas, Vicente Zito Lema, Fernando Birri, y muchos otros, además de los familiares directos de Urondo.
El libro, de fácil y agradable lectura, está constituido por nueve capítulos titulados con versos, frases y palabras del poeta: “La vida por delante”, “Vivir en el corazón de una palabra”, “El libro bien escrito, la carne perfecta”, “Grandes emociones colectivas”, “Empuñé un arma porque busco la palabra justa”, “Del otro lado de la reja está la realidad”, “Sé que llegaré a ver la revolución”, “Daré la vida para que nada siga como está”, “Su papá poco sabe de ustedes”.
Se podría decir que la obra del poeta Paco Urondo se continúa de alguna manera en este libro biográfico de Montanaro, que también es poeta.
El libro aparece para llenar un vacío, para cubrir una falta, para cancelar una deuda. Deuda que la literatura argentina y la sociedad tuvo y aún tiene con la obra de uno de los poetas más fecundos que ha dado nuestra patria.
La poesía de Urondo es muy particular en su estética y estilo, pero adquiere una semejanza artística evidente con la poesía de su amigo Juan Gelman, y tal vez con la de Alejandra Pizarnik, ambos contemporáneos suyos; su prosa es testimonial y sus libros más conocidos son “La patria fusilada” y “Los pasos previos”, verdaderos documentos históricos y reliquias literarias. Pablo Montanaro ha sido seducido fácilmente por la obra de Urondo pero mucho más por la fructífera vida del poeta y revolucionario santafesino. La coherencia entre poesía y militancia, entre palabra y acción revolucionaria, es la cualidad que más remarca y rescata en el libro. Dice en el prólogo: “Descubrí que a partir del golpe militar de 1976, y mucho antes también, el nombre de Urondo había sido condenado a la más cruel de las oscuridades: la del silencio. De tal manera su implacable, clara y vital obra literaria había sido desterrada a la fosa del olvido y del miedo. Se lo condenaba porque el exquisito poeta se convirtió en un revolucionario romántico, soberbio e irresponsable, se lo identificaba como el guerrillero que había muerto enfrentando a las fuerzas militares en alguna provincia del interior” …”la perduración en la memoria colectiva del fatídico final de Urondo, acorralado por la soledad y la muerte en una esquina de Mendoza, podría ser considerada un verdadero acto de injusticia, para un hombre generoso y querible, delicado y tierno en el trato personal, y poseedor de un caudal creativo que desplegó en diversos géneros, con resultados dispares. Esa imagen final en una esquina de Mendoza, con el hombre/poeta de corta pero intensa vida… que optaba por sacrificarse, por darse su propia muerte, por ejercer su ultima batalla, motivó estas páginas”.
Montanaro pudo transmitir con claridad absoluta el compromiso con sus ideas y la coherencia de Paco Urondo; pudo transmitir lo que una vez expresó: “Libres o muertos, jamás esclavos”. También analiza con bastante objetividad el contexto social y político argentino de la época en que Urondo vivió y produjo sus creaciones artísticas: títeres, teatro, cine, periodismo, prosa, poesía.
En este suplemento hemos escrito y valorado la amplia y profunda obra de Paco Urondo en otras oportunidades; es por eso que la aparición de un libro biográfico del poeta, la calidad y particularidad del mismo y la ubicación de la obra a nivel nacional, es un hecho meritorio y muy apreciable. Esperamos su pronta difusión y recomendamos su lectura no sólo a los amantes de la literatura, sino también a los que creen que la memoria es el único mecanismo que construye la identidad cultural de los pueblos.

Oscar D’Angelo
Los Andes, Mendoza, 4 de septiembre de 2003

Apasionante trabajo

Por un lado, el militante de Montoneros muerto en combate durante la última dictadura, por el otro uno de los mayores poetas argentinos de la segunda mitad del siglo XX, un escritor refinado y complejo que durante más de dos décadas ocupó un lugar central en el campo intelectual argentino. A veces más recordado a través de la primera de estas facetas, a veces a través de la otra, cualquiera de las dos sería suficiente para justificar un libro sobre Francisco Urondo, y ambas están presentes, como estuvieron presentes en su vida, en esta biografía.
Muy documentado, abundante en testimonios y datos significativos, el resultado del trabajo de Pablo Montanaro es apasionante, tanto porque el rigor y la seriedad sin concesiones con que está realizado crean la sensación de asistir desde diversos ángulos al espesor concreto de una vida, como por el mundo que se va armando ante los ojos del lector, inevitablemente atravesado por la vibrante atmósfera de una época -entre mediados de los 50 y 1976- cuyos ecos, pese a todas las derrotas, siguen resonando.

Daniel Freidemberg
Acción, 15 de mayo de 2004

Un panorama vertiginoso

Mendoza. Junio de 1976. Paco Urondo da una vuelta a la manzana con su auto. Luego otra. Después lo gatilla la muerte disfrazada de gente común. Un último instante difuso, la pastilla de cianuro y el olvido. “Acá la cultura oficial puso un manto de silencio sobre su obra”. El que habla es su biógrafo, Pablo Montanaro, que acaba de publicar Francisco Urondo. La palabra en acción -biografía de un poeta y militante- (Homo Sapiens Ediciones). Un exhaustivo y preciso trabajo sobre uno de los mejores escritores argentinos.
El libro, que recorre bajo un formato cuasi-documental, la vida y obra del poeta y sus acciones como militante, es también, una panorámica sobre las vertiginosas y contradictorias décadas de 1960 y 1970. Por allí caminan Robero Cossa, Osvaldo Bayer, David Viñas y León Rozitchner, entre otros. Y está Paco. Su infancia, su formación política, Poesía Buenos Aires, el periodismo y su vínculo con Montoneros. Sus hijos y sus mujeres.
Pero Francisco Urondo, no sólo es eso. Por encima de cualquier objeción, es la historia de un gran poeta que decidió comprometerse con todo lo que emprendió. Que vivió intensamente. Y que un día, apurado por la muerte que se le venía encima, optó por tragarse la vida. “Nos vamos a morir de todas maneras. Nos juguemos o no nos juguemos: el problema en todo caso no consiste en morirse joven, sino en haber vivido al pedo”, le dijo oportunamente a Miguel Bonasso.

Leonardo Iglesias
Extrema Nro. 5, julio/agosto 2003

Un necesario y vital rescate

Se ve, entonces, que los primeros capítulos del libro de Pablo Montanaro no podían sino agitar las aguas de mi pasado personal. Pero quizá no otra cosa hace todo buen libro. Quizá no leemos a un escritor o a un poeta sino para descubrir qué nos dice de nosotros mismos. Quizá uno lee para no sentirse solo.
Pero es desde esta entrañable materia que Pablo Montanaro nos interroga sobre cuestiones que no parecen estar tan saldadas como creemos o que, si lo están en el lugar de la subjetividad, no han sido suficientemente confrontadas. Por eso, cuando la lectura de este libro nos lleva a los años decisivos, a los días en que Paco Urondo empieza a transitar un camino sin retorno, se reflotan viejas preguntas, una y otra vez respondidas, una y otra vez vueltas a formular.
Más allá del coraje, de la honestidad intelectual y de los ideales que la fundaron y sostuvieron ¿fue un acierto o un error histórico la lucha armada?. El peronismo ¿era un monstruo de dos cabezas, que podía parir revolucionarios a la vez que a un Osinde y a un José López Rega?. Esa dualidad ¿está en el espíritu colectivo de la nación y por eso el peronismo la refleja tan fielmente?. ¿Qué fue Cámpora para os peronistas y para Perón?. ¿Usó Perón a los Montoneros, para después traicionarlos?. Los intelectuales, poetas y artistas que siguieron haciendo su obra e interviniendo desde el pensamiento crítico, pero que no empuñaron las armas ¿han ganado realmente la suficiente paz interior para pensar aquellos años terribles sin intermediaciones oscuras de conciencia?. ¿Cuál es el rol de la ideología y el de los contenidos emocionales en la respuesta a estas preguntas?.
A través de la carne viviente de Paco Urondo, estas preguntas son puestas de nuevo en emergencia por el libro de Pablo Montanaro, porque creyendo interrogarlo a Paco sobre las razones y los motivos, estamos en realidad interrogándonos de nuevo a nosotros mismos. La respuesta de Paco Urondo es una respuesta ya definitivamente dada, que le atañe solo a él: “empuñé un arma porque busco la palabra justa”.
(…) Hay un momento en el libro de Pablo que a mi juicio condensa el problema de las relaciones entre poesía y acción política. En 1968 el escritor Heberto Padilla es acusado en Cuba por actividades contrarrevolucionarias, provocando una polémica ideológica entre los intelectuales y artistas de izquierda solo comparable a las que libraban los franceses en torno a Mao y la revolución cultural. Se conoce una confesión de Heberto Padilla en la que se arrepiente de sus obras y los intelectuales del mundo, entre los que estaban nada menos que Sartre, Moravia, Passolini y Cortázar, afirman indignados que se trata de una confesión bajo tortura.
Pablo rescata declaraciones de Noé Jitrik que permiten advertir las corrientes que separaban y unían a los intelectuales de izquierda: estalinistas de la vieja ortodoxia, neocomunistas, maoístas, trozkistas, antiperonistas, peronistas de izquierda, cada una de estas trincheras ideológicas tenía alianzas o irreconciliables diferencias con algunas de las otras. En esa maraña político ideológica encrespada por la revolución cubana, el peronismo era un reactivo que provocaba los más erizados rechazos o las adhesiones más apasionadas, las sospechas más oscuras y las esperanzas más imprudentes.
La figura de Paco, de cuyo entusiasmo por Cuba no se puede dudar, aparece sin embargo como la de alguien capaz de una adhesión crítica y de objetivar la naturaleza de los hechos. ¿Fue lo mismo con respecto a la figura de Perón?. ¿Se desengañó Paco de Perón?. Montanaro rescata un momento en el que Paco hace una tozuda defensa del líder después de la masacre de Ezeiza y otro en el que hace una reflexión después del asesinato de Rucci destinada a Perón: “ahora Perón sabe que no puede llamarnos juventud maravillosa un día y al siguiente pegarnos una patada en el culo”.

Jorge Conti
Siempre tarde, Santa Fe

“Me llama la atención la inquietud de Montanaro sobre Paco Urondo y especialmente que se acerque a un combatiente en un momento de una decadencia tan grande en todos los niveles, donde el Proceso está instalado, lo tenemos instalado”.
José Luis Mangieri
(Durante la presentación del libro Francisco Urondo: La palabra en acción -biografía de un poeta y militante- en la Biblioteca Julio Huasi de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, julio de 2003)

“El libro de Pablo Montanaro me gustó mucho, no sólo porque lo escribe un joven sino porque vengo notando que nuestra historia de lucha de los 60 y 70 la están escribiendo, en gran parte, una cantidad de farabutes que ni estuvieron, tampoco era necesario que estuvieran, pero por lo menos tuvieran respeto para contarla. Montanaro la ha contado bien, ha recogido los testimonios y nos ha edificado un Paco Urondo muy parecido a lo que realmente fué” .
Carlos Aznarez
(Durante la presentación del libro Francisco Urondo: La palabra en acción -biografía de un poeta y militante- en la Biblioteca Julio Huasi de la Asociación Madres de Plaza de Mayo), julio de 2003

En Francisco Urondo: La palabra en acción -biografía de un poeta y militante- está muy presente Paco Urondo. El hecho de evocarlo, a través del libro de Pablo Montanaro, vuelve a agitar lo que de alguna manera uno pudo haber ordenado a partir del tiempo para apaciguar los dolores vividos.
Hay que agradecerle a Pablo Montanaro que haya escrito este excelente libro. Es un fresco de época, es como si a través de la figura de Paco vierámos emerger toda una época de la cual formamos parte, una especie de símbolo vivo en el cual nos unía todo lo mejor que tuvo la juventud argentina en ese momento.
Este libro me llevó a revivir toda una época y a través de la vida de Paco aquella que todos formamos parte teniéndolo a él como una de las figuras de referencia más entrañables.

León Rozitchner
(en el acto de presentación del libro, Librería Hernández, 9 de mayo de 2003)

El libro de Pablo Montanaro era muy necesario porque ninguno de los que eramos sus compañeros fuimos capaz de escribirlo. Por eso el valor de Pablo Montanaro, que nos entrega una biografía completa, y lo que es muy valioso con las opiniones de quienes fuimos sus amigos, sus compañeros. Y este era el momento de hacerlo, porque uno que ha sido investigador histórico sabe muy bien lo que es dejar pasar el tiempo. “Ya lo vamos a hacer”, decimos, y de pronto se mueren esos testigos y se pierden testimonios valiosísimos. Por eso tiene valor este libro porque recoge los testimonios de quienes todavía estamos con vida y contar nuestra amistad con Paco, nuestro sentir y a veces nuestra falta de comprensión hacia su vida.

Osvaldo Bayer
(en el acto de presentación del libro, Librería Hernández, 9 de mayo de 2003)

“La investigación de Pablo Montanaro no tiene resquicios, resulta de una contundencia semántica incontrovertible, de una sinceridad intelectual poco común, sobre todo cuando atiende a los testimonios (Viñas, Goldar, Rozitchner, Divinsky, Horacio Verbitsky, Birri, entre otros). Si usted quiere entrar en la obra y el pensamiento de Paco Urondo, hágalo por la puerta grande de este trabajo histórico, fielmente contextualizado, esclarecedor, exhaustivo, honesto”.

Sebastián Jorgi
Suplemento Cultural, La Capital, Mar del Plata, 15 de octubre de 2006

Paco Urondo es una figura capaz de contener dos dimensiones muchas veces enemistadas: la del intelectual y la del militante. Su ejemplo de coherencia no inválida su obra poética, ni viceversa. Eso es uno de los pilares de este libro, sintetizado brillantemente por su autor en una frase contundente: “La palabra en acción”.
Uno de los grandes méritos de esta biografía es su extensa documentación, el material de archivo y entrevistas a quienes conocieron la historia de Urondo de primera mano. Esto le da no sólo validez histórica, sino que lo vuelve un testimonio cálido y fiel del hombre detrás del personaje. Razones sobradas para acercarse a este universo llamado Francisco Urondo.

Revista Sudestada
Mayo de 2004

Pablo Montanaro

Sobre Pablo Montanaro

Pablo Javier Montanaro nació en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, el 3 de julio de 1964. Desde fines de mayo de 2004 reside en la ciudad de Neuquén.
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